La colmena pdf

Aquí el libro La colmena pdf gratis por Camilo José Cela

Este libro no pudo publicarse en España hasta el año 1955, por oposición de la censura franquista, muy a pesar de que el autor era un protegido de Juan Aparicio, influyente político en el régimen.

El nombramiento de Manuel Fraga y la insistencia del autor conllevaron la autorización de la primera edición española de una novela que sería incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX del periódico El Mundo.​

La estructura externa está compuesta de seis capítulos y un epílogo. Cada capítulo consta de un número variable de secuencias de corta extensión, que desarrollan episodios que están mezclados con otros que ocurren simultáneamente. De esta manera el argumento se rompe en multitud de pequeñas anécdotas.

Lo importante es la suma de las mismas, que conforma un conjunto de vidas cruzadas, como las celdas de una colmena.

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Adelanto del libro

Hay reglas generales: las aguas siempre vuelven a sus cauces, las aguas siempre vuelven a
salirse de sus cauces, etc. Pero al fantasma, aún tenue, de la realidad, no ha nacido quien lo
apuntille, quien le dé el certero cachetazo que le haga estirar la pata de una puñetera vez y
para siempre.

El mundo gira, y las ideas (?) de los gobernantes del mundo, las histerias, las
soberbias, los enfermizos atavismos de los gobernantes del mundo, giran también y a compás
y según convenga. En este valle de lágrimas faltan dos cosas: salud para rebelarse y decencia
para mantener la rebelión; honestamente y sin reticencias, con naturalidad y sin fingir
extrañas tragedias, sin caridad, sin escrúpulos, sin insomnios (tal como los astros marchan o
los escarabajos se hacen el amor). Todo lo demás es pacto y música de flauta.


En uno de estos giros, sonámbulos giros, del inmediato mundo. La colmena se ha quedado
dentro. Lo mismo hubiera podido -a iguales méritos e intención- acontecer lo contrario. Lo
mismo, también, hubiera podido no haberse escrito por quien la escribió: otro lo hubiera
hecho. O nadie (seamos humildes, inmensa y descaradamente humildes, etc.).

El escritor
puede llegar hasta el asesinato para redondear su libro; tan sólo se le exige que -en su
asesinato y en su libro- sea auténtico y no se dejé arrastrar por las afables y doradas remoras
que la sociedad, como una ajada amante ya sin encantos, le brinda a cambio de que enmascare
el latido de aquello que a su alrededor sucede.


El escritor también puede ahogarse en la vida misma:
en la violencia, en el vicio, en la acción. Lo único que al escritor no le está permitido es
sonreír, presentarse a los concursos literarios, pedir dinero a las fundaciones y quedarse entre
Pinto y Valdemoro, a mitad de camino. Si el escritor, no se siente capaz de dejarse morir de
hambre, debe cambiar de oficio.

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