Quiero ser tu sol vol 2 por Dara Meier

Aquí el libro Quiero ser tu sol vol 2 por Dara Meier en pdf

Segundo de la trilogía. En esta segunda parte, Reed y Angharad profundizan en su relación, no obstante, eso no consigue que Reed calme sus temores más profundos. Al contrario. Su afán de protección y control se enfatiza a tales extremos que pondrá a prueba la paciencia (y la cordura) de Angharad, sobre todo al descubrir ella el gran secreto que él guarda tan celosamente. ¿Conseguirán equilibrar sus caracteres? ¿Podrá ella darle la seguridad que él tanto necesita?¿Podrá él moderar su vena controladora?

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Resumen del libro Quiero ser tu sol vol. 2

¿Qué ocurre…? Maldita sea, cómo me duele la cabeza… Poco a poco consigo abrir los
ojos y veo que estoy en el salón, en el suelo, con manos y pies atados y amordazada.
Además me siento aturdida, aunque no sé si por el golpe que me han dado o por Reed.
Intento quitar la cinta americana que me han puesto en la boca haciendo muecas pero no
lo consigo. Maldita sea… Oigo pasos por la escalera y prenden la luz, cegándome por un
instante. ¡Smith! Mis ojos se abren de par en par al verle frente a mí, con una mirada
oscura, sucia. Rezuma maldad por todos y cada uno de sus poros. Intento increparle sin
éxito por la maldita cinta.

― Al fin nos reencontramos, Angharad… Quiero comprobar el por qué el hijo de
perra de Devil te quiere para él solo. –Me acaricia la mandíbula y el cuello para mi
repulsión–. Mmm… Cómo voy a disfrutar follándote como lo que eres, una
calientapollas… –Pasa su mano por mi trasero y lo aprieta haciendo que me retuerza de
asco–. No te muevas de aquí. Enseguida vengo a por ti para nuestra fiesta. –Me besa sobre
la cinta para mi repugnancia y se va hacia arriba; por el ruido parece que está en el baño
preparando a saber qué.


Necesito soltarme lo antes posible. No pienso consentir que vuelva a ponerme una
mano encima. Lo intento de mil maneras pero no puedo. Decido arrastrarme hasta la
puerta; quizás alguien me oiga o consiga abrir yo misma. Sin hacer ruido logro llegar
hasta el recibidor, pero estoy agotada y aturdida. Además la cabeza me duele muchísimo;
estoy muy mareada por el golpe y creo que sangro. Cuando me apoyo por un instante en la
pared, oigo el tintineo de una llave. Oh, por favor, por favor… De inmediato se abre la
puerta. ¡Reed! Nunca me había alegrado tanto de verle. Según abre se topa conmigo,
haciendo que sus ojos se abran de espanto; jamás le había visto esa expresión en la cara.
Se agacha y arranca la cinta de mi boca con cuidada rapidez.

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